De primeras Filas, Egos y Dramas en los Fashion Week


Foto: Camilo Giraldo 


Hablemos de la importancia del Front Row en las semanas de la moda. Es un tema algo incómodo de tratar ya que pareciera tocar egos y demás. Que si me ven o si no me ven, que si veo o no veo, que si puedo hacer transmisión en vivo, instastories o tomar fotos... ¿A eso vamos a los desfiles ahora?

Hoy quiero hablar de tres cosas que me sucedieron en la pasada edición de ColombiaModa, pero antes quiero aclarar, usualmente la primera y segunda fila dependiendo del recinto, están reservadas para invitados especiales y prensa especializada en moda, a veces compradores. Prensa especializada en moda. Repetirlo varias veces ayuda a asimilarlo. ¿Me considero prensa especializada en moda? Más o menos. Tengo un Blog de Moda, un medio digital, que con mucho esfuerzo he levantado, que es mi pasión, pero ni este blog, ni mi presencia en redes sociales me cataloga como prensa si no cuento con los formalismos que requiere, ¿me entienden? Publicaciones periódicas, visitas y clicks diarios que superen ciertas cifras, relevancia, etc. Por ende, no tener silla asignada en el Front Row no me trasnocha, sé que hago mi trabajo y con esfuerzo llegaré a ese punto más adelante. 

Ahora, una cosa es lo que se dice y otra la que se cumple. Dependiendo del desfile, a veces la primera y segunda fila se le asigna es a los patrocinadores en forma de agradecimiento, que bien si hicieron posible el evento, en muchos casos no conocen del tema ni lo aprecian y solo es un evento social más. Otras veces se le asigna a gente bonita, importante, que decora el ambiente de alguna u otra forma. Y otras veces, ni sabemos qué se hace o qué pasa.

En este ColombiaModa 2017 sin embargo, debo resaltar que en dos desfiles particularmente ignoraron ese tipo de prácticas. El primero, de Arkitect (Moda Éxito) en colaboración con Diego Guarnizo y Maria Luisa Ortiz, ingoró por completo el seating chart sacó las sillas del recinto y le dió a todos la oportunidad de apreciar esta hermosa colección. No exagero cuando digo que este desfile fue tan emotivo que nos sacó lágrimas a mis compañera y a mi. Y eso que nos tocó sentarnos en las gradas, ya que cuando llegamos estaba el recinto muy lleno. Pero amablemente se corrieron algunas personas para dejarnos ocupar un espacio y así poder disfrutar del desfile.

El segundo caso fue el desfile de Juan Pablo Socarrás y Vivimos Pacíficamente. Muchas de las personas que acostumbramos a ver en primera fila se quedaron sin su silla, por la simple razón que el diseñador  se las entregó a artesanos que ayudaron a crear la colección Volver a Comenzar. Manos que contruyeron esta historia, personas que dieron su trabajo para hacerla realidad fueron los invitados especiales y ese detalle me conmovió bastante. Vimos gente molesta y hasta enfurecida, pero ¿quién se merece más estar sentado alli?

El tema de dónde te sientas- si tienes dónde sentarte- es complejo. Por ende, les quiero contar mi experiencia con el tema. Algunos bloggers tenían sillas asignadas, otros no. Yo creí estar entre ellos, por lo que directamente me iba a la gradería.  A menudo me encontré detrás de tres filas de personas sentadas,  y cuando te sientas allí, en un lugar con poca visibilidad, es normal sentirse decepcionada. En el desfile de uno de mis diseñadores favoritos, Jorge Duque, me tocó sentarme en sexta fila, por allá lejos en una esquina en donde no veía. Recuerdo esa sensación, y el pensamiento que todo lo que hiciste para llegar allí fue inútil ... y justo cuando estaba a punto de quejarme, pensé: yo estoy aquí. En este desfile que deseé ver durante meses, en medio de toda la industria de la moda, ¿y qué? ¿Estaba a punto de quejarme? ¿Yo que empecé un pequeño blog hace unos años, que ni siquiera soñaba con todo esto? No. Así que me quedé en la parte de atrás  y le  sonreí a mi suerte, simplemente decidiendo estar agradecida por esa oportunidad, por ese momento - incluso si en ese momento  ni podía ver casi el escenario.

Y entonces, resignada en mi lugar, cuando fue avanzando la semana sucedió algo que no me esperaba en otro de los desfiles más esperados. Se nos acercó una de la niñas que trabaja acomodando a los asistentes y nos dijo "hey tenemos unos asientos en primera fila, ¿quieren sentarse allí?". La seguimos y nos sentamos. Y no paramos de sonreir por lo que acababa de suceder. Pero al final, no importa donde estés sentado, disfruta el momento, el desfile. Dondequiera que estés, y siempre siempre agradece poder estar allí.



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